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Mostrando las entradas etiquetadas como SUSPENSE

AL OTRO LADO

Buenas, amig@s Este cuento lo hice pensando en presentarlo para un concurso. Luego se me ocurrieron otros dos, y eso me complicó la vida... Tuve que preguntar a mis lectores beta cuál les parecía mejor. Yo era incapaz de decidirme. Espero que os guste... AL OTRO LADO «Siete años de mala suerte. Ya verás. Y aún tengo que dar gracias de que, aunque magullada y en un estado lamentable, estoy enterita» —pensó con algo de humor, mientras intentaba apartar de su rostro, la lengua pegajosa de Jacky.  Se levantó con dificultad, y lanzó de una patada al juguete del perro, culpándole de la caída. Desde pequeña su madre la incriminó por ser desordenada, y ella lo reconocía. Un perro revoltoso como compañero de piso, no ayudaba en absoluto. Aunque se sintió aliviada, le sorprendió ver el espejo. A pesar del golpe, seguía intacto. Estaba segura de que se habría hecho añicos, o rajado cuanto menos. Pero allí estaba, inquebrantable, mirándole con insolencia. Ignoraba cuánto...

LA CAZA

Buenas, amig@s Este cuento tuve dudas de cómo acabarlo. Al final me decidí por este desenlace. Pero quizás otro, también habría sido interesante. ¿Qué os parece? LA CAZA El sol comenzaba a despuntar creando un tono anaranjado en la ribera del río. Dentro del piti ,  Kenai acariciaba la suave piel de Nashua, mientras relataba una de sus incursiones con los Ojibwa. El joven Yuma, envuelto en las pieles, todavía dormía. Aquella mañana los hombres de Kenai partirían para cazar. Durante días estarían fuera y volverían con bisontes para alimentar al pueblo durante una buena temporada. Siempre que llegaba ese momento, sufría pensando en dejar la tribu sin los hombres más fuertes. En la aldea solo quedarían las mujeres, los más jóvenes y los ancianos.  Normalmente los Ojibwa no solían cruzar el río. Aun así, el riesgo existía. Kenai se levantó y se acercó a su hijo: —Yuma, despierta. Llegó la hora de irme y tengo que hablar contigo antes. El joven se d...

CUENCOS TIBETANOS

Buenas, amig@s Este cuento lo empecé a gestar en zumba. Al finalizar la clase,  tumbadas en nuestras colchonetas, nos relajamos. Nuestra profesora y amiga, Sandra, pone música relajante. Con los ojos cerrados, aquel día empecé a pensar, y de ello surgió mi próximo cuento.  Os lo dedico a tod@s mis compañeros de zumba con quienes paso momentos muy divertidos y me ayudan a alejarme de la rutina diária.  Un abrazo, amigos. CUENCOS TIBETANOS "La amistad está sobrevalorada −iba pensando sin levantar la vista del suelo−. Es una quimera. Siempre creí que me compensaría el ser fiel a mis amigos. Pero la vida no es así. Da igual que le conozcas desde hace 15 años. Para esa persona no tienes el mismo valor que ella para ti. Es una cerda. Ni siquiera ha tenido piedad. Sabe lo reciente que está mi ruptura con David y no le ha importado. Vaya ayuda tenía con ella. ¡Egoísta! ¡Envidiosa! No recuerda que yo sí la apoyé cuando lo de Iñaki". Cristina no había tenido un buen ...

ALBEDRÍO

Buenas amig@s, Este cuento se lo dedico a mi amiga, Luaby Pete. Tuvimos una interesante conversación por Facebook sobre el destino, las decisiones... y me propuso un cuento sobre ese tema. Pues ¡ahí va! ALBEDRÍO Diariamente tomamos multitud de decisiones. Unas más relevantes que otras, pero todas tienen importancia en nuestra vida. De hecho, nos encontramos en el lugar que estamos en este momento, debido a las elecciones que escogimos desde el día en que tuvimos uso de razón. Todas las encrucijadas que había encontrado durante el día habían conducido a Luaby, a esa terrible situación. Asustada en ese espacio tan reducido y a oscuras.  Intentaba pensar en qué momento eligió erróneamente.  Ese sábado por la mañana decidió pasar el día fuera. El viernes salió muy tarde del trabajo y se encontraba agotada. Necesitaba un tiempo consigo misma. Dudó entre ir a la playa cercana a su casa o hacer una ruta por la montaña. Finalmente eligió ponerse las botas d...

LA COLECCIÓN

Buenas, amig@s Me comentaron una vez que esta historia parece escrita bajo el punto de vista de un hombre. La verdad es que tuve que imaginarme en la situación para poder crearla... Durante una época, fue una de mis favoritas. LA COLECCIÓN Pedí un gin-tonic y me senté en un sillón apartado desde donde podía observar sin que fuese muy evidente. Era la primera vez que iba a esa discoteca. ̶ Buen ambiente y chicas bonitas ̶ me dije. El parpadeo de las luces de colores me parecía excesivo y molesto. Hubiera preferido más intimidad, una iluminación tenue. La música tampoco era de mi gusto. Pero yo era bastante especial en ese aspecto. Le di un sorbo a mi copa y oteé alrededor. Una preciosa morena bailaba en la pista con otras amigas. La observé durante un rato. Sus movimientos, su risa, su cuerpo... Era una pena. Ya no necesitaba una morena de ojos oscuros. Ahora deseaba una pelirroja de pelo natural y ojos azules. Llevaba más de un mes sin encontrar una que mereciese la pena. De vez e...

EL VIEJO CASERÓN

Buenas, amig@s Este cuento es una propuesta de Ricardo Lampugnani. Con unas preciosas fotografías de casas de pueblo, había que inspirarse para crear una historia. ¡Espero que os guste el suspense! EL VIEJO CASERÓN En el Valle de las Sombras, se encuentra el Caserón del Palomar, antigua casona de piedra y madera, con una torre, hogar de palomas. Sobrevive el cristal de alguna ventana, salvado de las pedradas de los zagales del pueblo. La puerta de madera se abre con dificultad y arrastra un lastimero sonido. En su interior, la mesa carcomida, que ha visto mejores tiempos, y dos sillas cojas que alguien dejó junto a la que fuera una hermosa chimenea. Frente al ventanal sin cristales, reposa la mecedora. Con su madera desgastada y cubierta de tizne, aun mantiene el cojín descolorido, deshilachado y hundido. La gente del pueblo procura no acercarse al Caserón. Los niños tienen prohibido jugar dentro. Nunca un vagabundo o pastor se aventura a entrar. Cuenta la leyend...

EL PANEL LUMINOSO

El sol ya se había escondido tras la cima de la montaña y comenzaba el reinado de la noche. La lluvia caída durante el día había dejado un agradable olor a tierra mojada. David bajó la ventanilla para poder aspirar el aroma mientras conducía. Era la primera vez que regresaba por ese camino. Lo habían abierto esa mañana y todavía se notaba el color del asfalto recién estrenado. A pesar de la escasa luminosidad que proporcionaban las pocas farolas del camino, colocadas estratégicamente, confiaba en la voz robótica de su GPS. La radio transmitía música de moda, pero prefirió apagarla para escuchar el silencio de la carretera. Era su momento de relax después del ajetreado día. Procuró apartar de su mente las complicaciones surgidas en el trabajo. La reunión desagradable mantenida con su cliente, y, a raíz de aquella, la posterior discusión con su jefe. Ahora solo pensaba en tumbarse en el sofá, frente al televisor con una cerveza y no pensar. Una moto pasó por su ...